Indudablemente, la velocidad de la conexión es una cuestión que preocupa a todos aquellos clientes de servicios de banda ancha. Habitualmente, los usuarios efectúan diferentes controles y análisis orientados a comparar la velocidad obtenida, para descubrir si el funcionamiento es correcto o existe algún problema. Sin embargo, pocos saben que existen técnicas para optimizar banda ancha y hacerla más rápida.
Vale recordar que cuando hablamos de velocidad nos referimos a la cantidad de datos que se transfieren por segundo hacia nuestro equipo mediante la conexión adsl. Este indicador se mide mediante dos parámetros básicos: la cantidad de información, expresada en kilobits, y el tiempo en el que se transfieren esos datos, representados en segundos.
También es importante comprender que resulta imposible mantener siempre la velocidad de conexión pautada con la empresa prestataria del servicio, pudiendo disminuir esa velocidad por diferentes factores entre un 2% y un 20% del valor que se ha contratado. Esto dependerá también del tipo de conexión y de la clase de protocolo empleado.
Aunque sea posible optimizar banda ancha, en el caso de una conexión adsl, por ejemplo, los datos de control TCP/IP y ATM que deben actuar siempre en la conexión (porque son una parte esencial en el transporte de la información) ya ocupan aproximadamente un porcentaje del 13% del ancho de banda.
Además, actúan los distintos enrutamientos y servidores que son necesarios en la conexión web o las congestiones de la red en determinados momentos, elementos que también pueden hacer variar la velocidad de conexión, incluso entre usuarios con similares parámetros técnicos, ubicaciones geográficas, planes contratados, etc. Se considera correcto, en consecuencia, si el servicio nos permite alcanzar un 80% de la velocidad contratada.
Una posible solución
Ante esto: ¿qué puede hacerse para optimizar banda ancha?. Una buena posibilidad es mejorar la configuración del protocolo TCP/IP. El parámetro más importante es quizás la ventana de recepción, también llamada Rwin. En el caso de Windows XP, por ejemplo, el valor que se encuentra establecido de antemano es insuficiente para una velocidad media o alta de conexión.
Por consiguiente, será necesario cambiar este valor para optimizar banda ancha. Para conexiones con velocidades mayores a 512 Kilobites por segundo no tendremos que mantener el valor 17520, que viene determinado de antemano. Será necesario recurrir a un especialista para que calcule el Rwin que necesitamos, ya que se trata de un número exacto que se obtiene mediante una fórmula matemática.
Este método es quizás el más eficaz para poder optimizar banda ancha. Si no desea abonar los servicios de un técnico o la empresa que le presta el servicio no le facilita la cuestión, podrá recurrir a diferentes páginas de Internet dedicadas a temas técnicos sobre conexiones adsl o banda ancha. Allí es posible hallar medidores de velocidades de conexión, analizadores en línea de la configuración TCP de su equipo y otras herramientas.
Con las mismas podrá descubrir si en su caso particular es posible optimizar banda ancha cambiando la configuración TCP de su ordenador, y acceder a distintas páginas de ayuda para variar los parámetros de configuración por su propia cuenta. Es aconsejable, igualmente, que la persona que realice estos cambios por su cuenta tenga conocimientos mínimos de informática, para que el remedio no sea peor que la enfermedad…